Por Rosa Martínez
* Nota: Este artículo es original de noviembre de 2024. Se ha actualizado con cifras y datos actualizados al 2026 para que refleje mejor la realidad actual de la Inteligencia Artificial.
En 2024 se hablaba sobre que nivel mundial, el 61% de las empresas financieras y el 52% de la minería y energía utilizan la inteligencia artificial (IA) generativa; sin embargo,menos del 50% de las empresas chilenas había adaptado esta tecnología (Deloite) para ese año. Esto genera un gran contraste si consideramos que en 2026 más del 80 % de las grandes empresas en Chile usa la IA en mínimo un proceso relevante(EconoDataAI), lo que demuestra que es una tendencia que viene en fuerte crecimiento y llegó para quedarse.
Desde que la IA aterrizó de la mano de forma masiva gracias a OpenAI y su famoso ChatGPT, todos quieren ser parte de esta revolución. No obstante, se trata de un fenómeno más complejo.
“La implementación de IA en muchas empresas sigue limitada a proyectos piloto o áreas específicas, como servicio al cliente. Aún falta integrar la IA de manera transversal en la arquitectura organizacional para maximizar su potencial”, indica Alex Cabrea, CEO de Prevsis.
Según el IDC en 2024, las empresas chilenas ya mostraban un interés creciente en la adopción de la IA, con el 74% de las grandes organizaciones planificando incrementar su presupuesto en los próximos dos años, esto vuelve a este 2026, una fecha clave para finalmente concretar su adopción. Sin embargo, aunque Chile siempre destaca por su rápida adopción de tecnología, en donde el país ya está entrando en una etapa de expansión de personalización avanzada con asistentes virtuales que comienzan a apoyar en áreas como gestión financiera y la toma de decisiones de manera más fuerte, aún existen retos en torno a la incorporación y buen uso de presupuestos asignados para este tipo de iniciativas.

“La cantidad de empresas con experiencia en procesos específicos es escasa, pues no solo se trata de crear un proyecto tecnológico, sino que tenga un componente funcional. Existen también desafíos como falta de talento especializado (científicos de datos y expertos con experiencia en la implementación de proyectos de IA), además de la necesidad de una infraestructura tecnológica robusta y gobernanza de datos adecuada”, dice Cabrera.
Tamara Carrizo, CEO de Trust Journey, concuerda con lo anterior sostiene que faltan inversiones en infraestructura tecnológica, capacitación de talento y la creación de marcos de gobernanza para mitigar riesgos, como la inexactitud y privacidad de datos.
Para avanzar en la materia, Carrizo recomienda definir objetivos claros, fomentar la experimentación controlada, contar con datos de calidad, implementar con agilidad, priorizar resultados, diversificar inversiones y tener una mentalidad evolutiva.
Tomás Silva, Chief Artificial Intelligence Officer de In Motion, sostiene que el verdadero reto recae en el liderazgo: ser precisos al seleccionar los perfiles adecuados y fomentar una cultura interna que incentive la innovación y el uso estratégico de la inteligencia artificial. Esto porque, a pesar de los avances, un número no menor de compañías debe integrar la IA de manera más profunda en sus operaciones diarias para generar valor.

“La clave está en pasar de pilotos y estrategias sostenibles que aprovechen el potencial de la IA a largo plazo” asegura Tomás Silva.
Gestión del Cambio
Tamara Carrizo es enfática en que, para que la IA sea percibida como un beneficio, es fundamental adoptar un enfoque centrado en las personas. En tal caso una buena gestión del cambio es primordial y, según la CEO, algunas estrategias claves son un liderazgo visionario con capacidad para gestionar la incertidumbre, gestionar la curiosidad, el aprendizaje continuo y la colaboración entre las habilidades humanas, así como el trío tecnología, ética y transparencia.
Álex Cabrera, añade como punto clave la confianza, y destaca que el 54% de las compañías en Chile en 2024 ya contaba con principios claros para el uso responsable de la IA, lo que genera una base sólida para impulsar una cultura que mire esta tecnología como un aliado.
Tomás Silva apunta que también es importante alinear los resultados de la IA con los objetivos estratégicos de la empresa, asegurando que cada innovación potencie el trabajo humano y responda a una necesidad del mercado.
Humanos y Máquinas
A ojos del CEO de Prevsis el desafío es garantizar que la IA se implemente con un enfoque centrado en las personas.
“La Inteligencia Artificial debe complementar las actividades humanas en lugar de reemplazarlas por completo. Un ejemplo es su aplicación en la salud ocupacional donde la IA puede identificar patrones y ayudar a personalizar la atención de manera más eficaz que los métodos tradicionales”, comenta Álex Cabrera.
El experto dice que, por lo mismo, es crucial desarrollar la agilidad necesaria para redirigir esfuerzos hacia áreas en las que la IA no puede reemplazar a los humanos, asegurándoles un rol protagónico.
“La integración debe enfocarse en complementar las habilidades humanas y generar valor en colaboración, aprovechando lo mejor de ambos mundos: la precisión tecnológica y la creatividad humana”, sostiene Tomás Silva.
Sumado a lo anterior, Tamara Carrizo destaca que una adopción efectiva de la IA requiere que las empresas desarrollen las habilidades para gestionar los cambios rápidos y continuos unidos a una visión clara de largo plazo”.

“Este equilibrio es lo que permitirá a las empresas avanzar en este desafío con gran éxito”, puntualiza Tamara Carrizo.
Fuente: El Mercurio




