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Por: Kate Graham

Las trayectorias profesionales no siempre siguen una línea recta. Para muchas líderes, avanzar implica hacer preguntas valientes, aprender de los cambios y construir relaciones que abren nuevas oportunidades.


Como madre de una niña de ocho años y un niño de doce, siento una responsabilidad muy concreta: que crezcan entendiendo la igualdad de género como algo natural. A veces ese aprendizaje aparece en comentarios cotidianos sobre el fútbol masculino o el Mundial femenino. Otras veces llega a través de historias de mujeres inspiradoras que leemos en casa. Son pequeñas conversaciones, pequeños gestos, pero así es como cambian las cosas: paso a paso.

En casa también recurrimos mucho a los libros de la colección Pequeños Sueños. Mi hija devora las historias de mujeres pioneras como Sally Ride, Maya Angelou o Dolly Parton. Por eso me alegró descubrir que el Día Internacional de la Mujer no es solo una jornada simbólica, sino parte de un Mes de la Historia de la Mujer, una oportunidad para visibilizar a quienes han abierto camino hacia una mayor igualdad.

En el mundo corporativo, el Día Internacional de la Mujer se ha vuelto cada vez más visible. Algunas empresas lo celebran con iniciativas realmente valiosas; otras, aunque con buena intención, se quedan en gestos simbólicos. Por eso resultó tan interesante ver cómo Cornerstone organizó algo diferente: una sesión en vivo con consejos profesionales de varias de sus líderes femeninas.

El panel estuvo liderado por Kathy Schrepferman, quien conversó con Mini Peiris (CMO), Brandy Pond (VP de Programas Ejecutivos) y Rose Sheldon (VP de Estrategia Global de Aprendizaje e Innovación). Más de 200 personas participaron en la conversación, que rápidamente se transformó en un auténtico espacio para compartir experiencias reales de liderazgo.

Perspectivas reales desde la primera línea del liderazgo

Mini Peiris comenzó contando que su carrera no ha sido una línea recta. La describió más bien como una especie de gimnasio profesional lleno de movimientos laterales. Esta idea se conecta con el concepto de las “carreras garabateadas”: trayectorias donde los cambios de rol o de área no son retrocesos, sino pasos que terminan abriendo nuevas oportunidades.

Su propio recorrido lo demuestra. Comenzó en el ámbito de la biología molecular celular y luego pasó por gestión de producto, marketing de producto y finalmente lideró áreas de marketing en distintos puestos directivos. El hilo conductor de su carrera ha sido su capacidad para simplificar temas complejos para distintos públicos. Su consejo es claro: no tener miedo de moverse lateralmente si eso permite adquirir nuevas habilidades.

Brandy Pond compartió otro aprendizaje clave: hacer preguntas. Desde el inicio de su carrera se caracterizó por cuestionar lo que no entendía, incluso cuando nadie más lo hacía. Su primer rol comenzó apenas cuatro meses antes de una adquisición empresarial, un momento lleno de incertidumbre y cambios. En ese contexto, hacer preguntas fue fundamental para aprender rápido.

Su reflexión fue muy directa: muchas personas temen parecer poco preparadas al preguntar, pero nadie llega a una mesa sabiendo todo. En una era marcada por la disrupción de la inteligencia artificial, esto es aún más cierto. Como dijo durante la sesión: no es necesario tener todas las respuestas, pero sí hacer buenas preguntas.

Rose Sheldon aportó otra perspectiva importante. Habló abiertamente sobre su propio “síndrome de la estudiante sobresaliente” y la tendencia a buscar la perfección incluso cuando no es necesaria. Según ella explicó muchas veces la perfección termina siendo el enemigo del progreso.

Con el tiempo aprendió a identificar qué tipo de trabajo la motiva más en cada etapa de su carrera. En algunos roles se ha enfocado en crear nuevas estructuras, equipos o estrategias. En otros, su foco ha sido resolver problemas dentro de sistemas ya existentes. Lo interesante es que esas preferencias han cambiado con el tiempo, algo que para ella refleja una idea fundamental: las carreras profesionales también evolucionan.

Conclusiones clave del panel

La conversación continuó con preguntas del público sobre temas como liderazgo, mentoría o cómo enfrentar despidos en contextos económicos complejos. De ese intercambio surgieron varios aprendizajes relevantes:

  • El impacto estratégico no depende siempre del cargo.
    Un puesto puede generar gran influencia incluso sin ser un rol ejecutivo. Por ejemplo, si tu trabajo te permite interactuar con líderes senior, aprovecha esos momentos para observar, escuchar y aprender.
  • Mantener perspectiva ayuda a priorizar.
    Cuando el trabajo diario se vuelve abrumador, una buena pregunta es: ¿esto seguirá siendo importante la próxima semana, el próximo mes o el próximo año?
  • Los reveses también pueden abrir oportunidades.
    Rose compartió su experiencia tras un despido, un momento que le permitió pasar más tiempo con su familia y reflexionar sobre su carrera. Esa experiencia incluso la llevó a escribir un artículo que terminó volviéndose viral.
  • Mentores y patrocinadores cumplen roles distintos.
    Un mentor puede ofrecer orientación y consejos. Un patrocinador, en cambio, es alguien que menciona tu nombre en espacios donde tú no estás. Ambos roles son valiosos, pero cumplen funciones diferentes en el desarrollo profesional.
  • Construir una “junta directiva personal”.
    Mini habló de rodearse de personas que actúan como mentores, consejeros o referentes. No siempre es necesario formalizar estas relaciones; muchas veces se trata simplemente de identificar a quienes pueden ofrecer una perspectiva valiosa.

Liderar también es construir relaciones

Al final de la conversación, las líderes compartieron los momentos más significativos de sus carreras. Curiosamente, sus respuestas no se centraron en ascensos o logros individuales, sino en las relaciones que habían construido, las personas a quienes ayudaron a crecer y el impacto que dejaron en sus equipos.

Sin duda, estas líderes tienen ambición, talento e inteligencia. Pero lo que realmente las distingue es su capacidad para crear conexiones, colaborar y ayudar a otros a desarrollarse. Y ese, quizás, es uno de los aprendizajes más poderosos del liderazgo moderno.